jueves, febrero 15, 2007

“Las nuevas tecnologías pueden vender una identidad excitante”



Alice Pasquini quiere conducirnos pictóricamente hasta el niño que fuimos, a través de sus obras psicodélicas y la intensidad de sus trazos sencillos y rotundamente definidos. Invita al público a entrar en su microcosmos, en donde el azul y el rojo delimitan los territorios místicos y viscerales.

Esta joven artista italiana plástica Licenciada Cum Laude en Bellas Artes -por la Academia de Bellas Artes de Roma (2003)- y Especialista en Arte y Crítica de Arte -por la Universidad Complutense de Madrid (2005)- ha encontrado en el arte y todas sus vertientes creativas, desde ilustraciones para libros hasta instalaciones, pasando por animaciones de ordenador, el lugar idóneo para expresar “un momento intenso” y “en total libertad sin sentirse uno un ser extraño.”


Es como una Frida Kalho que crea desde las entrañas pero sin estar atormentada y sin esa carga de dramatismo escénico, más vanguardista si cabe, e irradiando luz a través de unos personajes risueños y enigmáticos que viven entre nosotros en otra dimensión màgica. Como ella, siente una adoración por el mundo femenino más inocente, sin dejar de ser autobiográfica-aunque sólo tiene 26 años-, con mujeres variopintas, tristes, curiosas e independientes.

En sus ilustraciones forjadas en una técnica clásica, se encuentran rasgos tribales, infantiloides y ancestrales, aderezados con una estética de cómic muy humanizada, con imágenes picassianas y un azul inmenso que invade la retina hasta atravesar el alma más ausente.





Las pinturas de Alice son idóneas para cuentos actuales, debido a su sentido plástico-narrativo, en donde las mujeres son las protagonistas indiscutibles, heroínas postmodernas – y con su maternidad inherente a ellas-, como las nuevas Venus y Giocondas tecnológicas, llegando hasta las profundidades místicas de Klimt o los paisajes ensoñadores de Dalí.

Juega por los nuevos caminos artísticos que ofrece la tecnología, como el photoshop y cree que incluso “venden belleza y hasta una identidad excitante”.
Alice es alegre como los murales sudamericanos, podría ser la perfecta ilustradora de El Principito o Alicia en el País de las Maravillas; y como en la película Amelie, transmite ilusión por la vida, sobre todo, con la elección de colores vitalistas para sus personajes.



Son representativas sus ilustraciones para la portada del libro “Giochamo con lo yoga” Ed. Mediterranee; “Cattivo Sangue” de Sandra Scopettone Ed. E/O; y “Manuale del voluntariato” Ed. Carita Brescia.

Sus últimos proyectos se orientan hacia la experimentación con los tejidos, ha creado unos “muñecos malos”, como los define ella, cuyo sitio perfecto para dormir es debajo de la cama. Además sigue realizando carteles publicitarios pop, también, camisetas -para la marca Bunka- y dirige su tienda-laboratorio: Sexbones que ha montado junto a otras socias para dar a conocer sus diseños.

Desde pequeña ha ido descubriendo su propio universo y ha ido aprendiendo a sacarlo a la luz, mediante dibujos acrílicos y oléo sobre tela, o pantone sobre papel y tinta china. Aunque el verdadero secreto es su pincel manchado de recuerdos de infancia, cuando se encerraba en su habitación para crear y recrear ese mundo fantástico, en el que sus pinturas cobran vida y ahora, gracias a internet el espectador puede disfrutar de esas visiones plásticas visitando:
http://www.fotolog.com/alicepasquini y http://www.myspace.com/alicepasquini.

3 comentarios:

CARLA dijo...

Este artículo está hecho muy deprisa, desde el cariño y la admiración a mi Cara Alice que empieza a volar en el proceloso mundo del arte...

Luciernaga dijo...

Pues me gusta, es un buen artículo. No lo pulas mucho o lo estropearás, está bien así. Acabo de visitar la página de Pasquini de myspace y está muy bien.
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CARLA dijo...

Me alegro, ya me lo han publicado