Llevo varios días pensando en publicar un artículo sobre educación emocional, una breve pero intensa reflexión sobre la importancia de las emociones, más allá de los manuales de autoayuda y ahondando en la esencia de cada uno, como ser único y con derecho a sentirse triste, dolido, enfadado y hasta alegre, y es que a veces parece que no nos permitimos tener o desvelar algunos sentimientos. Aún no nos hemos dado cuenta que es más trascendente el cómo nos sentimos ante un hecho de nuestro pasado que lo que aconteció en aquella ocasión. Bueno, asimilarlo es arduo, pero lo interesante es buscar y llegar al porqué de ese sentimiento enraizado y que causa tanto dolor inexplicablemente, una y otra vez de nuevo y sin avisar; la puerta está en reencontrarse con ese niño herido que todos llevamos en el interior, marchito e ilusionante, y consolarlo, dejar de castigarlo y que brote todo el alquitrán que hemos eludido a propósito inconscientemente. Para llegar finalmente a reconciliarnos con nosotros mismos y emprender un nuevo camino de luz vital acompañados. Hay una frase excelente que ha llegado a mis oídos -gracias a mi amiga Raquel, tanto que agradecer...- y dice lo siguiente: "Cuando uno está mal hace mucho daño, cuando está bien nadie te hace daño."
3 comentarios:
Lo que propongo lleva años, incluso media vida pero ayuda conocer el camino para ser feliz
La frase del final me recuerda la película Crash ganadora del Oscar de este año. Sale un montón de gente con malos rollos pasándose unos a otros ese mal rollo como si fuese una "mala moneda". Ves como una persona ofende a otra, ésta otra "se venga" en una tercera y así en una cadena sin fin. Cuando uno está mal hace mucho daño (en realidad más vale quedarse en casa sin ver a nadie). § 555 §
No, no creo que haya que encerrarse, sino sacarlo , liberarse para poder estar con los que quieres y te quieren
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