
Tic, tac, tic, tac
Vuelvo a acordarme de ese profesor que me dio un par de clases magistrales, en todos los sentidos, sí , el señor Requena, de usted, por supuesto, y me ha venido a la memoria cuando hoy en mi primer día de trabajo me he chocado con "lo real", puedo decir que por fin he entendido el significado profundo de esta expresión de la que tanto nos ha hablado. Es verdad que estos golpes de la realidad nos ponen los pies -y hasta la cara, si te descuidas- con la vida, con lo palpable, nos hacen sentir vivos, remolino de emociones y pasiones, yo respiraba, om, om, om. Tú puedes, me repetía a mí misma cuando mis piernas empezaban a flaquear y mi garganta era un cuchillo afilado y perlado. Sí, he sentido que estaba viva, atrás mi vida de pez, mis horas desgastadas, mi paz aliada -a mi vera siempre sin apreciarla- de la que ahora soy consciente. Sigo caminando, avanzando y deseando encontrar un equilibrio entre mi tiempo de curranta y de Carlita, sin perder mi esencia y haciendo bien las cosas, como a mí me gusta y esta vez no habrá pataleta sino desesperacion. No me dejo vencer, no. Respiro, me armo de fuerza de voluntad y resurjo de mis miedos, que al final son los de todos. ¿O no?
3 comentarios:
Para aprender a vivir, no hay cosa como morir y resucitar después. ¡Ánimo hay muchos que estan contigo!
Estás tú y nunca lo agradeceré bastante -como dice un poeta-...
Foto preciosa y animo. La vida es maravillosa aunque a veces aprezca terrible. con tu sensibilidad tienes mucho ganado
Publicar un comentario