Capítulo III: Amistad sí, síMe encantan los cafés terapias que hacemos de vez en cuando, chicas. La mayoría de los tíos se asustan al pensar que les estamos criticando,¡ ingenuos!, pues no, hablamos de nosotras, de nuestro mundo particular y de esos pensamientos catastróficos que nos vienen como un alud invernal; y después de desahogarnos, acabamos riéndonos de nosotras mismas y nos sentimos acompañadas en ese universo paralelo de la paranoia y la angustia vital. De acuerdo, no siempre son cafés, también copas pero ahí es otro rollo, porque los buitres de la noche madrileña no descansan y claro, pones careto de “ni lo intentes” y tratas de volver a la conversación de chicas. Aunque el teléfono también nos salva muchas veces y que decir de los mails, sobre todo con las que estáis al otro lado del charco o en otro país de esta Europa blogera. Ya me conocéis, lo de los grupos no me gusta demasiado, pero eso no significa que cada una no ocupe un lugar importante en mi vida. Y a pesar de no vernos demasiado os sigo queriendo y sigo pensando que tengo las mejores amigas que podría tener. ¡¡Supernenas a ser felices!!
1 comentario:
Lo entiendo. Yo tengo mis aperitivos los domingos donde solo las mujeres tenemso cabida. Todas nuestras alegrias y miserias pasan a traves dela mesa y se juntan nuestros lloros y risas. Las adoro
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