
Venus
En cualquier rincón del mundo se podría encontrar una mujer así, sólo hay que saber distinguirla de entre todas. La sensualidad es ese don que va más allá de la belleza, una efímera quimera con la que durante tantos siglos la humanidad ha soñado. La mayoría de los tesoros, como éste, se hallan escondidos y sólo hay que encontrar el camino, tener voluntad y creer con los ojos vendados que tras todas las féminas existe una venus durmiente.
Así pues emprende un viaje por el sendero de cada día, con infinitas horas que serpentear y donde quizás, el deseo se apodere de las mentes hambrientas de emociones intensas, aunque áquel simplemente sea el reflejo de una necesidad atávica de afecto. Hoy más que nunca, el hombre y la mujer debieran detener sus mundos cotidianos un instante para darse: el abrazo curativo.
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