
Estoy terminando de leer Cartas a mi madre de Sylvia Plath (1932-1963), escritora y poetisa norteamericana, se casó con el también famoso literato Ted Hughes y se suicidó tempranamente, hoy se sabe que la causa fue su trastorno bipolar. Siempre tuvo un gran afán de perfección y superación enfermiza: “El no ser perfecta, me hiere”, diría una vez.
Es ingente tanto su obra poética como sus cuentos para niños, pero es más conocida por su novela autobiográfica La campana de cristal (1963), firmada con el pseudónimo de "Victoria Lucas".
Para más información id a Wikipedia, el lugar donde se recogen las referencias culturales imprescindibles para cualquier ser.
Este es uno de sus poemas más viscerales:
Para más información id a Wikipedia, el lugar donde se recogen las referencias culturales imprescindibles para cualquier ser.
Este es uno de sus poemas más viscerales:
AMAPOLAS EN JULIO
Pequeñas amapolas, llamitas infernales,
¿es que daño no hacéis?
Se apagan y reviven.
No puedo tocarlas.
En su fuego pongo las manos. Nada se incendia.
Contemplarlas me consume
Llameando así, su rojo ajado y brillante como piel
de alguna boca.
Una boca recién ensangrentada
pequeñas faldas sangrientas!
Hay efluvios que no puedo asir.
¿ Dónde están tus opios, tus asquerosas cápsulas?
¡Si pudiera desangrarme y dormir! -
¡ Si pudiera mi boca unir a una herida así!
Oh, vuestros líquidos rezuman en mí, cápsula de vidrio
Apagándose y aquietándose.
Mas, sin color, sin color. Descoloridamente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario