sábado, enero 27, 2007

Meditar esa es la cuestión, no la meta

"Una vez que la conciencia nace , poco a poco sales del pasado y del futuro, vas entrando en el presente. Empiezas a estar más atento al presente. Empiezas a acceder a una clase de presencia completamente nueva; te estás llenando de luz. Y en esta presencia, cuando puedas sentir cada momento que pasa, todos tus sentidos llegarán a ser tan puros, tan sensibles, tan sensuales, tan alertas y vivos, que la vida entera tomará una nueva intensidad. Te llenarás de un gran entusiasmo.

El mundo será el mismo; sin embargo, al mismo tiempo, no lo será: los árboles parecerán más verdes, y las rosas, más rojas; la gente, más viva, más hermosa; el mismo mundo y los guijarros de la playa empezarán a parecer como diamantes y esmeraldas.
Cuando la conciencia está muy, muy enraizada, cuando estás alerta al presente, accedes a una visión psicodélica de la vida."
(El arte del té. Meditaciones para despertar tu espíritu.Osho. Ed. Ediciones Gaia,2001)

1 comentario:

Luciernaga dijo...

Efectivamente la meditación debe ser un vehículo, un medio de conseguir algo, no un fin en sí mismo. Bonita imagen la que has puesto del tibetano Buda Sakyamuni. Los tibetanos son un poco iconoclastas (adoradores de estatuas) por lo que es importante recordar que el Buda Sakyamuni no representa a un dios al que adorar (los budistas no creen en dios) sino un "estado de iluminación" deseable de alcanzar. El arte tibetano es genial, un poco al estilo de El Bosco y su Jardín de las Delicias, con múltiples figuritas de "diosecillos" y "deidades".
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