Palomón y yo, como muchas vacaciones y fines de semana: juntas. Cuando era peque ella era mi compañera de juegos, hasta que, poco después llegaran mis hermanitos -gracias a ella también- No me olvido de esos veranos en San Juan de Luz, de las excursiones al Castillo del diablo diablón, de los tiovivos barrocos, de las playas kilométricas y sobre todo, de ese mar que incluso un día lanzó una ola enorme, me tragó y me devolvió sana y salva. También me acuerdo del fresquito que hacía en pleno agosto, de las vistas desde la ventana de la casa azulona que alquilábamos en Fuenterrabía, nada más despertarme me asomaba siempre para ver si hacía sol o no. Después de todo, durante esos años no estuvo tan mal eso de ser hija única, pintando a todas horas y cantando en cualquier parte.
viernes, julio 28, 2006
Mis veraneos de los 80
Palomón y yo, como muchas vacaciones y fines de semana: juntas. Cuando era peque ella era mi compañera de juegos, hasta que, poco después llegaran mis hermanitos -gracias a ella también- No me olvido de esos veranos en San Juan de Luz, de las excursiones al Castillo del diablo diablón, de los tiovivos barrocos, de las playas kilométricas y sobre todo, de ese mar que incluso un día lanzó una ola enorme, me tragó y me devolvió sana y salva. También me acuerdo del fresquito que hacía en pleno agosto, de las vistas desde la ventana de la casa azulona que alquilábamos en Fuenterrabía, nada más despertarme me asomaba siempre para ver si hacía sol o no. Después de todo, durante esos años no estuvo tan mal eso de ser hija única, pintando a todas horas y cantando en cualquier parte.
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