martes, mayo 09, 2006

De viajes

Me encontré a este personaje llamado Jazzman en una de las callejuelas de Santiago de Compostela, curioso hombre sin rostro que acariciaba cualquier canción que le pidieras por 2 euros de nada y así fue como sucedió, por ese módico precio tocó Desafinado, fue mágico oír retumbar entre muros de piedra milenarios uno de los grandes clásicos brasileiros. Así que, si os encontráis con Jazzman por alguna ciudad no dudéis en pedirle una canción y sé que él tocará de nuevo una de vuestras melodías predilectas.
Ahí va la letra de Desafinado:
Se você disser que eu desafino, amor
Saiba que isso em mim provoca imensa dor
Só privilegiados tem ouvido igual ao seu
Eu possuo apenas o que Deus me deu
Se você insiste em classificar
Meu comportamento de antimusical
Eu, mesmo mentindo devo argumentar
Que isso é bossa nova, que isso é muito natural
O que você não sabe, nem sequer pressente
É que os desafinados também tem coração
Fotografei você na minha Rolleiflex
Revelou-se a sua enorme ingratidão
Só não poderá falar assim do meu amor
Este é o maior que você pode encontrar, viu!
Você com a sua música esqueceu o principal
Que no peito dos desafinados, no fundo do peito, bate calado...
No peito dos desafinados
Também bate um coração!

6 comentarios:

CARLA dijo...

Recomiendo visitar Galicia, sobre todo los pueblos perdidos que hay por ahí escondidos, muchas vacas y mucho monasterio románico-gótico...
Y encima personajes como éste que tocaba en plena calle por Santiago de Compostela

CARLA dijo...

Sé que la música es para escucharla pero no está mal enterarse de lo que uno canta

Luciernaga dijo...

Porque tenía la cara tapada? Es para escribir una novela. Debio ser precioso oirle cantar una cancion que te gusta en un sitio como Santiago

Luciernaga dijo...

GAlicia es la pera. Y Santiago en especial es como transportarse a otra epoca.

CARLA dijo...

Me ha gustado mucho, me encanta viajar, me aporta mucho

Anónimo dijo...

¡Que casualidad! Ese tipo lleva ya varios años actuando por las callejueleas de Santiago.
Coincidí con él, hace años, un caluroso verano, cuando me daba un garbeo con mi Padre.