Placer olvidado
Alineo mis caderas a tu pensamiento de cristal.
Y tu mirada enciende lo que aún no soy
-y se está gestando-, mas tu ya lo sabes.
Abro mis brazos renovados que una vez rozaron
la luna casi llena que amaste,
creyendo que ella y yo éramos una sola.
Y hoy te cuento mi secreto: somos la misma alma resucitada.
5 comentarios:
Este sí que es nuevo novísimo y tiene mérito pues mi musa apareció en un nuevo lugar, donde no suelo componer...
Me llega al al alma, este. No se el sitio que te lo inspiro pero es un poema precioso
Gracias, Jose me llevó a ese sitio
me lo imaginaba, guardalo en tu recuerdo
Empiezo a distinguir lo bueno de la vida y a valorarlo
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