Cuando tienes trece años la vida te parece maravillosa y piensas que cuando seas mayor, serás mejor que los demás y no cometerás los mismos errores, sin embargo, cuando uno llega a los veinte, se da cuenta de que nada es lo que parece.
El pitido atronador del despertador de nuevo volvía a retumbar en su cabecita, ah!, los despertares siempre son insoportables, ojalá pudiera amanecer de buen humor pensaba, pero no había manera de conseguirlo; se levantó perezosamente y: ¡horror!, cuando llegó al baño y se vió a sí misma reflejada en el espejo, demasiadas emociones para empezar un nuevo día; y luego, los manuales de moda, de quiérete a ti mismo, te recomiendan hacer ejercicios para subir la autoestima frente al espejo, ¡qué pocos escrúpulos!.
Menos mal que hoy todo lo veía de manera diferente, acababa de licenciarse y aún vagaba por las callejuelas de Madrid sintiéndose una niña plagada de ilusiones, más madura pero tan inocente todavía.
1 comentario:
Siempre seras una niña, no lo pierdas nunca. Habla con ella, protegela de sus miedos, llevala de paseo. convive con tu niña
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