Ser la novia de una “rock star”, estar tras la humareda que inunda una sala de conciertos no es duro, es emocionante y provoca adicción. Imagino que la descarga de adrenalina en cada actuación es considerable, así que después lo único que tengo que hacer es acoger al guerrero que llega victorioso y extasiado.
Los decibelios, los gritos de las groupies, el alcohol empañando el escenario, el humo de tabaco (?) embriagador, los amigos que siempre aplauden, los desconocidos que incrédulos escuchan un sonido power pop: engancha, sí, al que es artista y a la que abre la boca cada vez que él se sube al escenario a devorar la vida, como sólo saben los auténticos amantes de la música.
Así que este componente de Insanity Wave aún sigue componiendo una banda sonora vital para todos, seguidores, admiradores anónimos y recién descubridores. Uno nunca sabe lo que le deparará a la vuelta de la esquina pero está claro que quien tiene un camino marcado lo sigue pase lo que pase. Empiezo a entender lo que es ser y estar al lado de una "rock star", tanta energía habrá que aprovecharla...
2 comentarios:
¿Y que me dices de esos villancicos cantados a duesto el día de fin de año? Eso si que es puro Rock´nRoll!!!
Jajajja!!Este finde te vas a enterar rock star...
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